Como Salvar mi Matrimonio – Los 7 Secretos

    Si te preguntas ¿Cómo salvar mi matrimonio? A continuación te presento 7 secretos que puedes comenzar a aplicar desde hoy mismo para lograr tu objetivo.

    (NOTA: Si necesitas un método simple y paso a paso, accede aquí y descubre el método #1 para salvar tu matrimonio comenzado hoy mismo)

    Si sientes que tu unión se debilita y necesitas hacer algo ya para volver al buen camino, entonces has llegado al lugar indicado.

    Como salvar mi matrimonio

    Es tanta la información valiosa que encontrarás aquí que te recomendaría guardar o anotar la dirección de esta página pues ten por seguro que necesitarás volver una y otra vez.

    Algunos de estos consejos funcionarán aún si el único interesado en que las cosas funcionen nuevamente eres tú. Otros necesitarán la colaboración de ambos.

    No obstante, te pediré que practiques estos secretos a diario.

    Si me prometes tener una mente abierta y no dejarte desanimar por los contratiempos que puedan aparecer, entonces esta información puede serte de muchisima ayuda.

    Y por supuesto, puedes comenzar por cualquiera de los 7 secretos.

    Si por ejemplo hubo infidelidad en la relación, el secreto #5 puede ayudar.

    Si por ejemplo, la pasión se ha enfriado entonces el secreto #7 es un buen punto de partida.

    O si por ejemplo, tu relación está dominada por constantes discusiones, entonces el secreto #3 será tu salvavidas aquí. ¡Mi favorito!

    Si más, te dejo el índice de navegación debajo, puede hacer clic en el secreto de tu interés para ir directamente a este.

    Secreto #1 – Primero Amigos, Segundo Esposos
    Secreto #2 – Mirar Hacia Atrás para Avanzar
    Secreto #3 – Hablar, No Pelear
    Secreto #4 – Crear Tradiciones Familiares
    Secreto #5 – El Increíble Poder del Perdón
    Secreto #6 – Cambia Tu Visión, Cambia Tu Matrimonio
    Secreto #7 – Romance y una Vida Sexual Saludable
    Conclusión

    Secreto #1 – Primero Amigos, Segundo Esposos

    Parece un concepto lo suficientemente simple, pero es un aspecto del matrimonio que se elimina primero. Ya sea debido a negligencia o hecho a propósito.

    Pero cómo sucede realmente no importa. El hecho es que sucede y realmente es algo triste. ¿De qué estoy hablando? Amistad.

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    Las madres desde el principio de los tiempos han estado diciendo esto a sus hijas:

    “Todo lo demás, buena apariencia… atracción sexual… importan poco si tu y tu esposo no son amigos primero.”

    No es sorpresa, entonces, que cuando los matrimonios son jóvenes y las relaciones son saludables, la mayoría de los esposos reconocen este factor de la amistad.

    De hecho, puede sorprender a algunas mujeres saber que los hombres de hecho describen a su esposa como su mejor amigo más a menudo de lo que lo hacen las mujeres.

    Si puedes cuidar — o reavivar — esa amistad, entonces hay pocas dudas de que tu matrimonio puede salvarse.

    (NOTA: Si sientes que tu relación se desmorona, accede aquí y descubre el método #1, paso por paso para salvar tu matrimonio comenzado hoy)

    ¿De qué se trata esto de la amistad?

    Si le preguntaras a una docena de individuos al azar qué es exactamente un amigo, recibirías una docena de respuestas diferentes.

    Pero generalmente hablando, un amigo es una persona con quien uno se puede relajar, hablar de sus sentimientos y sueños, y una persona que estará ahí cuando los tiempos se vuelvan difíciles.

    En un matrimonio, la amistad es escuchar el corazón de tu compañero.

    Y eso puede tomar cualquier número de formas. Eso significa crear esos lazos de amistad que son únicos en tu matrimonio.

    Tu trabajo es aprender a escuchar cuidadosamente qué es lo que hay en el corazón y alma de tu compañero. Entonces puedes compartir lo que hay en el tuyo. ¿Suena lo suficientemente fácil, verdad?

    ¿Entonces qué podría posiblemente ir mal?

    Mucho en el mundo rápido de hoy.

    Primero, toquemos el tema del tiempo. Muy a menudo la amistad con tu cónyuge queda en segundo plano por temas como el trabajo, las necesidades de tus hijos, reuniones y un montón de otras cosas.

    Un ochenta por ciento de parejas nuevas y comprometidas dicen que su compañero es su mejor amigo.

    En teoría, se esperaría que esos lazos se estrechen con el paso de los años.

    Sin embargo, esas parejas que han estado casadas por un tiempo viéndose a sí mismas como “recién casados.” Ya no se identifican a sí mismos como amigos primero — o en lo absoluto amigos,

    En cambio en esos matrimonios que los esposos reconocen y nutren la amistad inicial, están entre los matrimonios más fuertes y duraderos.

    Cuando la conversación se detiene

    Una razón por lo que esto sucede es porque a medida que el tiempo pasa, los compañeros de matrimonio simplemente paran de hablarse el uno al otro como amigos.

    Parecen dejar su “conversación amigable” de lado y sólo discuten los problemas o asuntos de su matrimonio. Y dejan así la intimidad que solían compartir.

    Vamos un paso más allá con esta idea.

    Muchos individuos en un matrimonio eventualmente construyen una pared a su alrededor.

    Y estarás de acuerdo conmigo al afirmar que es de hecho bastante difícil compartir tus esperanzas y sueños con una persona con la cual estás enojada/o y en desacuerdo.

    Ahora, ¿Cómo preservar la amistad con tu esposo o esposa?

    Los grandes amigos se hacen preguntas el uno al otro. Los grandes amigos se juntan para hablar el uno al otro. Los grandes amigos se mantienen en contacto.

    Esta respuesta podría parecer simplista y sin esperanzas. Pero ten en cuenta que de hecho puede ser bastante más difícil de implementar.

    Si tener tiempo para hablar es un problema para ti — entonces hazte el tiempo.

    Conozco a una pareja que habla temprano en la mañana, con las primeras tazas de café en sus manos. Y se sientan ahí hablando casi sobre cualquier cosa que se les venga a la cabeza.

    Este hábito comenzó de forma muy simple para ellos. Por un período de tiempo, el esposo necesitaba levantarse a las 4:30 a.m. para irse al trabajo a las 5:30 a.m.

    La esposa obviamente no necesitaba levantarse tan temprano. Pero lo hacía porque era el único momento que podía encontrar para hablar el uno con el otro sin la interferencia de los niños.

    Ese matrimonio, en ese punto fácilmente pudo haber comenzado a destruirse y acabado en divorcio. En cambio, creció más fuerte en la medida en que disfrutaban su tiempo especial juntos.

    Sin siquiera saberlo, esta pareja estaba protegiendo y preservando su amistad.

    La investigación reciente indica la importancia de esta acción. Crear el tiempo para nutrir tu amistad es una de las inversiones clave que puedes hacer para salvar tu matrimonio.

    ¡Es así de importante!

    Busca el tiempo. Crea momentos especiales. Se tu quien se levante temprano, se quede despierto hasta más tarde, o que proponga una noche de cita para este tipo de conversación, vale la pena el esfuerzo.

    De todas formas debes tomar un paso más. Y en algunos matrimonios esto puede ser un salto gigante.

    Algunas parejas creen que las conversaciones amistosas siempre terminan como “desacuerdos conflictivos” sobre problemas del hogar. No dejes que esto suceda.

    Si tienes que establecer un “juego de reglas” para hablar evitando esto, hazlo de todas formas.

    Las conversaciones amistosas profundizan y fortalecen tu matrimonio

    Al hacer esto, te darás cuenta de que tus charlas amistosas están profundizando y fortaleciendo tu matrimonio.

    De esta forma estarás preparando la infraestructura necesaria para sobrevivir a las conversaciones conflictivas que obligadamente emergerán.

    Si te despiertas temprano en la mañana para renovar tu amistad, no arruines este momento mencionando problemas de potencial conflicto.

    No consideres esto como evitación; piensa en esto como una planificación prudente. Tu relación será fuerte para esto.

    Tristemente, algunas parejas son tan ajenas a esta idea que no tienen idea como comenzar con esto de la “conversación amistosa”. Si esto describe tu matrimonio, no abandones la idea.

    Puede tomar algo de trabajo, pero definitivamente puede que suceda.

    A continuación te dejo algunas pistas sobre cómo iniciar estas tan importantes conversaciones.

    Por supuesto, estos sólo son puntos iniciales. ¡Una vez que los dos comiencen a hablar, encontrarás un montón de otros temas de los cuales hablar también!

    1. Comparte buenas noticias

    Aunque sea algo pequeño que te sucedió en el trabajo o un evento importante en la vida de uno de tus hijos, comparte la emoción con tu compañero.

    1. Comparte un interés tuyo

    ¿Estás leyendo un buen libro? Habla sobre él. ¿Estás tejiendo una linda pieza de vestir? ¡Menciónalo!

    Al hablar, es muy probable que tu esposo(a) pueda compartir la emoción sobre lo que estás haciendo. Y eso sólo puede hacer tu relación más fuerte.

    1. Discute tus sueños y objetivos personales

    De seguro, aún tienes sueños personales. Aún tienes objetivos que quisieras lograr. No sólo tu matrimonio será más fuerte si compartes esto, sino que puedes estar reclutando un aliado en tu misión.

    ¿Cómo puede tu esposo o esposa ayudarte a lograr todo esto, si él o ella no sabe ni siquiera que lo deseas?

    1. Habla sobre eventos actuales

    Por supuesto, no termines en un conflicto sobre algo político que ninguno de los dos tiene el poder de cambiar.

    Pero discutir eventos actuales es especialmente interesante cuando comparten visiones del mundo y valores políticos similares.

    Estos sólo son unos pocos puntos de inicio. Una vez que estás de vuelta en el hábito de hablar con tu compañero nuevamente, la conversación fluirá, lo prometo.

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    Secreto #2 – Mirar Hacia Atrás para Avanzar

    Negatividad. Pleitos. Discordia el uno por el otro. Estos son algunos de los elementos que definen a muchos matrimonios hoy en día.

    Al punto que uno se pregunta ¿Qué los unió en primer lugar?

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    Erase una vez, hubo un matrimonio que durante una sesión de terapia de pareja comenzó a hablar sobre lo que sentía el uno por el otro al momento cuando estaban saliendo.

    La mujer habló sobre cómo se preparaba para cada cita, lo que veía atractivo en su (futuro) esposo y los sentimientos de amor que nacieron en ella producto de todo eso.

    El terapeuta, notó cómo el esposo sonreía a medida que que la esposa exteriorizaba esos sus recuerdos y sentimientos.

    Por lo visto, el esposo no era totalmente consciente de los fuertes sentimientos que tenía ella por él en aquel entonces.

    Esto hizo que él también recordará momentos de amor y cariño de los días de noviazgo, llevandole a confesar cosas que nunca había dicho antes a su esposa.

    Lo sorprendente es que la cita terminó con ellos dos juntos de las manos. ¡El amor estaba resurgiendo de las cenizas nuevamente!

    Por increíble que parezca, este es de hecho un fenómeno muy común en sesiones de paja.

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    Si un matrimonio aun puede echar un vistazo al pasado y conversar agradablemente sobre los tiempos en los que éstos se conocieron, la relación aún tiene una posibilidad muy alta de florecer.

    Así lo afirma el investigador experto John Gottman diciendo que las parejas que hablan sobre los momentos y sentimientos que tuvieron cuando recién salían, tienen un 94% del tiempo más probabilidades de superar las diferencias.

    ¡Y no solo superar las diferencias, sino también sobrevivir y fortalecerse aún más que antes!

    ¿Puedes recordar?

    ¿Pueden ustedes dos volver a verse desde una perspectiva positiva?

    ¿Recordar la emoción de las primera citas?

    ¡Deberías intentarlo! Es más, hacer esto puede resultar terapéutico así como también una inyección mental para salvar un matrimonio.

    Tener una visión clara y positiva de tu pasado en común con tu pareja puede servirte incluso de póliza para los momentos difíciles.

    Así que no escatimes esfuerzos al hablar sobre vuestros primeros días de relación.

    ¿Cómo comenzar? Te dejo a continuación algunas recomendaciones:

    • Habla sobre cómo se conocieron y sobre qué los atrajo el uno al otro.
    • Puedes hablar sobre las primeras impresiones al momento de conocerse.
    • En lo que pasaban vuestro tiempo juntos anterior al casamiento.
    • Qué los llevó a casarse.
    • Por qué lo escogiste a él(ella) para casarte.
    • Habla sobre los sentimientos experimentados durante la boda
    • Habla sobre los meses posteriores a la boda.
    • Si tienen hijo, cómo fue la decisión de convertirse en padres
    • Plática de lo mejor que les ha pasado en el matrimonio.
    • Por qué piensas que ambos siguen casados.
    • Trata de recordar alguna actividad que solían hacer juntos pero que ahora por alguna que otra razón han descuidado.
    • Puedes hablar de ejemplos de otros matrimonios exitosos que conozcas y sobre lo que piensas de por qué son como son.

    Según terapeutas las preguntas anteriores pueden prácticamente renovar la mayoría de matrimonios.

    Estas preguntas harán recordar el amor que hubo una vez y renovarán las viejas expectativas. Estas aportarán energía para salvar tu matrimonio.

    Quizás no pase hoy ni mañana, pero si tomas acción, poco a poco, abrirás tu camino hacia un matrimonio nuevo y reluciente.

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    Secreto #3 – Hablar, No Pelear

    Hablar no pelear

    «Hablar, No Pelear.»

    ¡Ahora puedo escucharte decir!

    Bueno, si pudiéramos hacer eso, no tendríamos problemas. Pero lo que nos estás pidiendo que hagamos — hablar, no pelear — es prácticamente imposible.

    No, no es imposible — no una vez que aprendes unos cuantos trucos básicos y consejos respecto de cómo plantear un problema a tu esposo(a).

    E incluso más importante, sabrás cómo mantener las líneas de comunicación con tu esposo fluyendo libres de interpretaciones negativas, amargura y acusaciones.

    Pero, no vayamos tan lejos. Primero, examinaremos el problema — y entonces te explicaré cómo cada compañero en la relación puede — y debería — ser responsable por el progreso de la discusión.

    Respetándose el uno al otro

    La mejor oportunidad de una pareja para resolver conflictos que con toda seguridad habrán en su relación es a través de reconocer el respeto mutuo y una discusión abierta y honesta.

    Si les preguntas a las parejas, si son sinceros en relación a resolver sus problemas ocasionales en cuanto al dinero o a las labores del hogar, recibirás un rotundo sí.

    Es desafortunado, por lo tanto, que demasiadas conversaciones bienintencionadas sobre problemas terminan en peleas a gritos. ¿Suena familiar?

    No tiene que ser de esta forma. No es muy tarde para aprender a tratar problemas de la vida cotidiana que tienen solución para que estés resolviendo cosas en vez de permitiéndoles escalar en peleas mayores.

    5 pasos fáciles para una discusión significativa

    La belleza de estos cinco pasos es que realmente son “fáciles». Implementarlos no requiere largas horas en terapia de pareja o aprender alguna nueva técnica.

    Lo creas o no, ya tienes todas las habilidades que necesitas para hablar civilizadamente con tu compañero, con el fin de resolver tus problemas.

    En un sentido muy real, de hecho, todo se reduce a practicar son tu esposo(a) las mismas formas que usarías con cualquier otra persona.

    ¡Básicamente eso es todo! ¿Estás listo para empezar? Aquí está el Paso Número 1, probablemente el más importante de todos.

    Paso #1: Plantear el tema de forma cuidadosa

    Por supuesto este paso está dirigido a cualquiera de los esposos que mencione un problema a discutir.

    Los investigadores han descubierto, sin embargo, que la mayoría de los problemas son abordados por la esposa.

    No se trata de una afirmación sexista. Es un fenómeno cultural. Las mujeres son más propensas a buscar la solución a un problema.

    Los hombres, por otro lado, son más propensos a distanciarse de los asuntos que parecen más difíciles de enfrentar. Lo creas o no, hay una razón psicológica para esto.

    Gottman explica que los hombres tienden a experimentar algo llamado “desbordamiento”. Desbordamiento es un término que describe el sentimiento abrumador que tienes cuando experimentas la opinión negativa de tu pareja.

    La negatividad puede ser en forma de crítica, desprecio o incluso una actitud defensiva.

    El efecto en tu cuerpo es tan repentinamente abrumadoramente incómodo, dice Gottman, que deja a una persona sintiéndose “aturdido».

    Te sientes indefenso. Y debido a esto harías de todo para evitar repetir esa experiencia. La reacción sólo crece con un aumento de la exposición a la negatividad.

    Mientras más te sientes desbordado por las críticas de tu esposo(a), te vuelves más a la defensiva. Buscas de forma más diligente pistas de que tu cónyuge está a punto de criticar nuevamente.

    Eventualmente, para muchos individuos, la preocupación es tan abarcadora que sólo puedes pensar en protegerse de los ataques percibidos por su pareja.

    Muchas personas hacen esto a través de desconectarse emocionalmente de la relación.

    Entonces, ¿Dónde comienza la discusión?

    Entonces, ¿cómo comienzas una discusión significativa en relación a un problema matrimonial o del hogar? Planteando el tema de forma cuidadosa, en una forma no acusatoria.

    El acercamiento cuidadoso está libre de críticas y desprecio. En lugar de “acusar” a tu pareja de nunca tirar sus ropas en el cesto, por ejemplo, puedes mencionar que recientemente has observado que no se está haciendo.

    Toma un momento para notar la diferencia entre los dos planteamientos presentados abajo:

    “He notado que tu ropa está tirada en el piso del dormitorio y el cesto está vacío”

    Siempre pareces negarte a tirar la ropa en el cesto. Es algo tan simple. ¿Esperas que lo siga haciendo por ti?”

    El primer y más cuidadoso planteamiento comienza con la palabra “yo.” El segundo, más acusatorio comienza utilizando la palabra “tu».

    En efecto, en el segundo estás culpando a tu esposo(a) y no solo observando una situación neutralmente y esperando por su explicación.

    Si suena como que estás culpando a tu compañero, entonces él o ella se pone a la defensiva al comienzo de la discusión. Y desde aquí, la conversación obligadamente escalará hacia una pelea a gritos.

    Por el otro lado, si solo observamos, él tendrá una oportunidad de salvar la cara, diciendo algo como:

    «Ups. Si es cierto. Hicimos un acuerdo sobre esto. Estuve mal. Intentaré mejorarlo en el futuro.»

    Este método de hablar sobre un problema es mucho más crucial de lo que puedas creer. Las discusiones terminan casi unánimemente en el mismo tono en que comenzaron.

    Si empiezas con acusaciones y poniendo a tu compañero a la defensiva, terminarás la discusión en el mismo tono. Esto significa que es muy importante que comiences cuidadosamente.

    Si puedes hacer esto, entonces es mucho más probable que tu discusión sea productiva. Y este puede ser el punto de cambio en tu relación.

    Me encantaría probar eso, dices, pero no estoy tan segura(o) si lo puedo lograr.

    Bueno, ¡por supuesto que puedes! Aquí te dejo algunas ideas para tener en cuenta cuando intentas el planteamiento cuidadoso:

    1) Te puedes quejar de una situación, pero no culpes a tu esposo(a). Si sigues esta sugerencia, no estás atacando el carácter de tu esposo(a) o su personalidad. Estás mucho más cerca de jugar el rol de observador.

    2) Comienza con la palabra «yo» en lugar de «tu». Hemos hablado sobre esto brevemente. Cuando usas la palabra “yo”, se pone el problema en un ángulo más objetivo.

    Si insistes en acusar a tu esposo(a), suena como si ya lo hubieras juzgado — y encontrado culpable. Y el adopta el recurso de ponerse a la defensiva.

    3) Sé específico al discutir los cambios que quisieras que ocurran. De esta forma, tu pareja sabrá exactamente lo que tienes en la cabeza. Y tendrá una oportunidad de responder y dar su opinión sobre el problema también.

    4) Sé cortés. Porque sí, ¡es importante! Por supuesto que deberías usar palabras como ”por favor,” “te lo agradeceria”, y “gracias.” Le hablarías de esta forma a cualquier otra persona, ¿verdad?

    ¿Entonces por qué no hablarle de esa forma a la persona más cercana a ti? Si quieres que tu esposo recoja su ropa y la ponga en el cesto, ¡pídelo de buena forma!

    5) No contengas tu insatisfacción hasta estar listo para explotar. Esta es una ocurrencia común. Por alguna razón, es parte de la naturaleza humana creer que las cosas eventualmente van a mejorar por sí solas.

    En consecuencia, tendemos a aplazar las cosas hasta que ya no podemos tolerarlas más. Actuamos de forma similar al personaje de caricaturas, Popeye El Marino.

    Él aguantaba todo lo que podía en una situación hasta que finalmente explotaba, diciendo: “¡Eso es todo! Eso es todo lo que puedo soportar; no puedo más.” Y entonces todos sabíamos que Bruto estaba en grandes problemas.

    Es extremadamente difícil actuar de forma cuidadosa cuando te sientes así. No esperes mucho tiempo antes de hablar del tema ya que de otra forma estás disponiéndote al fracaso de ambos.

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    Paso #2: Reparar la situación

    No te engañes a ti mismo. Utilizar el primer paso no significa que te deslizaras al fin de la discusión exitosamente el 100% del tiempo.

    Es por eso que el Pase 2 se trata de aprender a cómo poner frenos en una discusión que se está saliendo de control.

    Pese a tus mejores intentos, puedes encontrar que la conversación no comenzó tan bien como hubieras esperado.

    O quizás en el medio de la charla las cosas tomaron un giro desagradable para peor. No pierdas la esperanza.

    Puedes prevenir un completo desastre si sabes cómo responder apropiadamente a la situación.

    Reparar la conversación funciona mejor cuando tu esposo(a) reconoce lo que estás haciendo. El se da cuenta de que intentas o mover la conversación hacia un enfoque más positivo o terminarla por el momento.

    En los buenos y sólidos matrimonios, las parejas parecen saber instintivamente cuando el otro está intentando reparar la dirección de la discusión. Y responder amablemente.

    En relaciones menos estables, esto es más difícil de hacer. Algunas veces el aire se ha cargado de energía negativa por tanto tiempo que cualquier intento de reparación se encuentra con cinismo o sarcasmo.

    Muy a menudo el intento es ignorado incluso cuando puede ser un pedido directo de interrupción.

    La clave para hacer que el intento funcione, por lo tanto, es tener una o dos líneas preparadas que puedes utilizar.

    Cuando oyes estas frases en particular, sin importar el tono en las que son dichas, es hora de hacer un alto.

    Cualquiera que sea la frase que elijas, desde “Paremos un momento”, a “Podemos tomarnos un descanso,” asegúrate de que sean escuchadas.

    De esta forma, no serás arrastrado a decir cosas de las que después te arrepentirás.

    Paso 3: Cálmate; calma a tu compañero(a)

    Cuando tu y tu esposo(a) descubren que sus cuerpos se tensan con respecto a un tema, necesitan hacer una pausa.

    No puedes ser receptivo y abierto a una discusión si estás estresado, tenso y esperando ser apaleado verbalmente.

    Lo creas o no, es más difícil calmarse para el cuerpo de un hombre que para el de la mujer. Una vez que has detenido la discusión, toma acciones específicas que relajarán tu cuerpo.

    Escucha música o haz ejercicio. Si conoces técnicas de meditación, esta sería la oportunidad perfecta para utilizarlas. Si no, puede ser útil informarte más sobre esta práctica.

    Los investigadores demuestran esto. Gottman ha interrumpido a parejas en sus talleres cuyas discusiones sobre sus asuntos han escalado fuera de control.

    Por supuesto, no les dice la verdadera razón de porqué los está interrumpiendo. Usa como excusa que su asistente necesita ajustar el equipo.

    Durante este tiempo de “reparación”, les pide a las parejas no hablar sobre su problema en cuestión. Deberán leer revistas por media hora mientras el equipamiento se arregla.

    Cuando comienzan la discusión nuevamente, su ritmo cardíaco es mucho más bajo y su discusión se vuelve nuevamente más productiva.

    Si tu ritmo cardíaco es mayor a 100 latidos por minuto, no serás capaz de escuchar a tu pareja.

    ¡Ese es el momento de tomar un descanso!

    No seas tímido durante este tiempo en trabajar juntos para confortar el uno al otro. Gottman sugiere darse un masaje el uno al otro.

    También pueden intentar guiarse a través de la meditación.

    Paso #4: Compromiso

    ¡Auch! Esa es una palabra que muchos no quieren oír. Pero es una parte fundamental para salvar un matrimonio y mantenerse felizmente casado.

    Afrontémoslo — todas las relaciones saludables implican el arte del compromiso. Para que esto funcione, sin embargo necesitas, lo primero y más importante, respetar las opiniones y deseos de tu compañero.

    En efecto, necesitas ser honesto al considerar su posición. Si se te hace difícil comprometerte, no temas preguntar a tu compañero acerca de sus sentimientos y puntos de vista.

    Mientras más sepas, puedes mejorar en el arte del compromiso. Y nunca se sabe, ¡podría no doler tanto como crees!

    Paso #5: Acepta los defectos de tu compañero

    Una de las más importantes claves del éxito para resolver cualquier conflicto en una relación o crisis matrimonial es reconocer que debes comenzar desde donde estás ahora — y también desde donde está tu compañero.

    Con esto, me refiero a que no te hace bien desear que tu compañero sea perfecto. No lo es. ¡Y tampoco lo eres tú! (¡Estoy seguro de que este hecho te sorprende!)

    Hasta que no aceptes el compromiso, la resolución del problema será difícil. Estarás dedicando tiempo en cambiar a tu esposo(a) en lugar de buscar un compromiso efectivo.

    Resolver tu problema no significa tratar de cambiar a una persona. Significa que buscas un terreno en común. Estás, en efecto, negociando formas de descubrir el bien común entre los dos.

    Busca una respuesta que satisfaga a ambos — y esto mantendrá tu relación fluyendo sin contratiempos.

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    Secreto #4 – Crear Tradiciones Familiares

    Crear tradiciones familiares

    Piensa en tu niñez. ¿Tu familia tenía ciertos hábitos o costumbres que todos experimentaban de forma regular?

    Recuerdo las comidas del domingo. Era el único día en el que comíamos en el comedor.

    Durante la semana comíamos en la mesa de la cocina. Comíamos cada comida del domingo aproximadamente a la misma hora y muy a menudo era la misma comida cada semana.

    Incluso después de que mis hermanos y yo nos mudamos de la casa y teníamos nuestras propias familias, todos nos reuníamos en la casa de mamá y papá para una cena de domingo juntos.

    Nadie nos forzaba a ello. Disfrutamos cada momento de ella. Luego teníamos también un ritual especial de Noche de Navidad.

    Además de esto teníamos otros pequeños hábitos y pequeñas costumbres que compartíamos y disfrutábamos.

    Estos eventos — grandes y pequeños — definían nuestra familia en un sentido muy real. Mi mamá, adicionalmente, creó algunos rituales sólo para ella y papá.

    Ella siempre despertaba a las 5:30 a.m. Tomaban café juntos en la mañana. Luego ella empacaba su almuerzo y él se iba al trabajo.

    Ella no necesitaba levantarse tan temprano, pero era su pequeña forma de mantenerse en contacto.

    Lo que cada matrimonio necesita…

    Cada matrimonio necesita estos rituales, costumbres hábitos y un poco más. Quizás a tu matrimonio le está faltando un sentido más profundo de significado compartido.

    Puedes crear esto comenzando ciertas tradiciones dentro de tu relación.

    No sólo eso, sino que también puedes infundirlo con una dimensión espiritual que te ayude a crear una cultura familiar juntos.

    Tu cultura familiar puede ser rica en ideas y rituales y ayudar a contenerte en tiempos difíciles. De esta forma, ganarás un mayor aprecio por los roles que juegas en tu hogar así como también los de tu compañero.

    No dejes que el término “cultura” te confunda. Es cierto que lo utilizamos para referirnos a tradiciones y rituales de varios países.

    Pero no hay razón de porqué la palabra no puede ser utilizada para describir un grupo mucho más pequeño de personas (¡incluso un “grupo” de dos!) y los hábitos e ideas que los mantienen juntos.

    En esencia, a medida que los dos forman su propia familia, estarás creando tus propias tradiciones familiares.

    Estableciendo valores fundamentales

    En un sentido muy verdadero, al hacer esto estás estableciendo un juego de creencias o valores fundamentales por los cuales vivirá tu familia.

    Y esto bien puede incluir creencias espirituales y también valores. Ahora en este punto debes estar preguntando

    ¿cómo puede esto salvar mi matrimonio?

    Una unión marital con un fuerte sentido de las tradiciones e historia ofrecerá un refugio seguro de turbulencias que podrían de otra forma destruir una unión más débil y menos estable.

    De hecho, estás creando una red de seguridad — o una póliza de seguro — que los protege contra un eventual divorcio.

    El investigador marital y experto en relaciones, John Gottman, llama a esta estructura un “significado compartido.”

    Mientras más elementos puedas agregar a este significado compartido, tus relaciones se volverán más gratificantes.

    (NOTA: Si sientes que tu relación se desmorona, accede aquí y descubre el método #1, paso por paso para salvar tu matrimonio comenzado hoy)

    Crear rituales familiares

    ¿Sabías que menos de un tercio de las familias en los Estados Unidos se sientan a comer la cena de forma regular? Y cuando lo hacen es casi seguro que comen frente al televisor.

    El hecho es que las familias sin rituales y los matrimonios con las menores tradiciones, son más susceptibles al divorcio.

    No es necesario decir que algunas de estas tradiciones se desarrollan de forma natural junto con una nueva relación y una familia creciente.

    También descubrirás que a medida que te encuentras con ciertos eventos, festividades religiosas e incluso cumpleaños de miembros de la familia, estarás estableciendo acciones que pronto pueden definir quién es tu familia.

    No estamos hablando necesariamente sobre algún evento compartido mayor. Muchas veces son las situaciones más pequeñas las que entregan las mejores oportunidades.

    Aquí unos pocos ejemplos:

    • Una cita semanal — sin los niños
    • Formas de celebrar los éxitos en sus vidas
    • Métodos para lidiar con los contratiempos de la vida
    • Formas de tratar a otros, preocuparse por la comunidad en general

    Los roles que juegas en la casa y fuera de ella

    Cada uno de nosotros juega varios roles en la vida.

    Con esto me refiero a que puedes ser — todo a la vez — una madre para tus hijos, una hija para tu mamá, una hermana, una esposa, un empleado, una tía… bueno, entiendes la idea.

    Visto desde la perspectiva de tu matrimonio, tus roles, y los de tu compañero, pueden ya sea contribuir a un sentido más profundo a tu matrimonio o incrementar la tensión y el estrés.

    Mientras más alineados se encuentren los dos con sus expectativas maritales, más gratificante y satisfactorio se sentirá tu matrimonio.

    Estas expectativas incluyen cómo se toman las decisiones importantes, visiones sobre la paternidad, así como también el tipo de interacción que tienes con tu círculo familiar:

    Tus padres, sus padres, y cualquier sobrino que puedan tener e incluso tus tías y tíos.

    Conozco a una pareja quienes parecían poder hacer esto automáticamente. El esposo tenía un término simple pero descriptivo para esto. El decía que su esposa y él presentaban un “frente unido.”

    Como sea que quieras llamarlo, los expertos en matrimonio están de acuerdo en que es uno de los métodos más efectivos para reafirmar y solidificar una relación.

    ¿Qué hay sobre mis metas personales?

    Crear una vida significativa juntos definitivamente no significa que necesitas sacrificar tus metas personales por “el bien mayor.” Más bien es lo contrario.

    La cultura que creas dentro de tu hogar automáticamente será un apoyo para tus objetivos individuales — ambos, los tuyos y los de tu esposo(a).

    Mientras mayor sea el significado que derivas de tu matrimonio, mayor será el respeto que cada uno le dará a los objetivos personales más profundos del otro.

    Estas metas y sueños pueden ser cualquier cosa desde planes de profesión a visiones espirituales del mundo.

    Valores simbólicos

    Otra forma de significado compartido en una familia es rodearse con cosas que representen tus valores principales y creencias. Estas cosas pueden ser literales o figurativas.

    La mayoría de las parejas y familias poseen una combinación de ambas. Cuando estaba creciendo, me di cuenta de la abrumadora cantidad de símbolos religiosos que había en la casa de mi abuela.

    Imágenes de Jesús, el crucifijo, varios tipos de rosario, así como también velas religiosas en cada cuarto de su casa. Mirando hacia atrás, ella estaba creando una cultura para ella y su familia.

    Pero no tiene que ser religioso. Conozco una pareja cuyo símbolo era su mesa de comedor. Seriamente.

    Habían guardado esta mesa hecha a medida muy especial por años. Representaba la “belleza y estabilidad” de su propio matrimonio, declararon ellos.

    Símbolos abstractos pueden ser tan significativos y bastante efectivos para crear este significado compartido y cultura familiar.

    Las historias familiares son una forma importante de conectarse con el pasado. De esta forma, te sientes no solo completo, sino que eres parte de una familia con raíces muy profundas.

    Es incluso más significativo cuando puedes reunir estas historias de ambos lados de tu familia para transmitirlas a tus hijos.

    Si has estado casado por un tiempo y no has creado una cultura en común, sé paciente. No sucederá de la noche a la mañana. Pero con atención, intención y diligencia, puede ocurrir.

    Ahora sabes el rol vital que puede jugar en mantener tu matrimonio saludable, por lo que puedes descubrir algunas formas de hacerlo.

    No esperes estar de acuerdo en que cada nuevo evento o actividad se convierta en una parte fundamental de tu nueva cultura familiar.

    No va a suceder. Pero encontrarás terreno en común. Y estas son áreas que nutres, cuidas y cultivas.

    Mientras más a menudo reconoces y celebres estas tradiciones, rituales y símbolos de tu familia, más fuerte será tu matrimonio. Y este se volverá más resistente.

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    Secreto #5 – El Increíble Poder del Perdón

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    Si los compañeros son lo suficientemente fuertes… lo suficientemente flexibles… y lo suficientemente abiertos de mente para perdonar transgresiones de todo tipo, su relación tiene “potencial de ser para siempre.”

    Oh sí, nadie dijo que sería fácil. Perdonar a una persona no es difícil si el incidente que te ha herido es relativamente pequeño.

    No obstante, la capacidad de perdonar a alguien por grandes errores — inclusive ser infiel — puede ser casi imposible.

    No es sorprendente este dicho que permanece hasta hoy: “Errar es humano; perdonar es divino.”

    Algunas veces parece como si se necesitara un santo para perdonar las acciones de tu compañero. Es irónico, ¿verdad?

    Un matrimonio es una “bahía segura” donde sientes que puedes ser tú mismo, pero también un lugar donde eres azotado por los vientos del dolor y el sufrimiento.

    Es la relación en la que más arriesgas. Eres más vulnerable al dolor y a ser herido en esta relación más que en cualquier otra que puedas tener.

    Si has estado casado por un tiempo, ya sabes a qué me refiero. Sin dudas, ya has sido herido de alguna forma. Comprendes este sentimiento de vulnerabilidad.

    Algunas veces puedes incluso herir sin querer al otro.

    Los investigadores ahora creen que aquellos individuos que poseen un deseo natural de perdonar tienen mejores posibilidades de experimentar una relación larga y cariñosa.

    Ese “deseo por perdonar”, por cierto, deriva de un profundo sentimiento permanente de ser completamente aceptado.

    El perdón: Es una decisión

    Esto puede ser una sorpresa para algunos. Pero lee el subtítulo nuevamente. El perdón realmente es una decisión de tu parte.

    Es una decisión consciente que haces al renunciar a un derecho percibido de tener o mantener a alguien en deuda debido a que creíste que cometió un error hacia ti.

    Piensa en el perdón como una deuda pagada.

    Cuando cualquiera de las personas en la relación no puede o no perdonará, perjudica su funcionamiento como equipo. El compañero que no es perdonado es disminuido, por así decirlo, al estar en deuda continuamente con el otro.

    ¿A quién hieres realmente cuando no puedes perdonar a tu compañero? Sí, hieres a tu compañero. Pero, lo creas o no, también te estás hiriendo a ti mismo.

    ¡Los efectos de no perdonar!

    Tu rechazo o incapacidad de liberarte del resentimiento y la amargura te ubica en un mayor riesgo de una variedad de enfermedades físicas y psicológicas, de las cuales al menos son depresión, alta presión sanguínea, úlceras y más.

    Y sin mencionar que una actitud implacable sólo aumentará tus probabilidades de un divorcio. Ahora antes de ir más lejos, tenemos que clarificar un elemento más.

    Tiene que ver con otro cliché que siempre es mencionado. Se trata de la afirmación: Perdón y olvido. No creas por un momento que debido a que has perdonado a tu compañero, serás capaz de olvidar el incidente.

    Nuestras mentes no funcionan de esa forma. Muchas personas tienen arraigado en su mente que así es como debería ocurrir.

    En consecuencia, sienten que por el hecho de que no pueden olvidar el incidente, no han perdonado a su esposo(a). Nada podría estar más lejos de la verdad.

    Incluso cuando perdonas, recordar el incidente aún puede causarte dolor. Los expertos en relaciones llaman a esto “dolor penoso”.

    Y realmente no es sorpresa la utilización del término. Tu dolor — o pena — con respecto a la situación refleja tu reacción a una pérdida irreparable.

    Esta es una reacción natural y de ninguna forma significa que no has perdonado a tu compañero o que no lo puedes perdonar.

    ¿Qué hay de la responsabilidad?

    Muchos individuos consideran que el perdón es igual al arte de absolver a su compañero de la responsabilidad de sus acciones. No, eso está lejos de la verdad.

    Tu habilidad de perdonar a tu compañero no tiene relación con él o ella asumiendo la responsabilidad por su transgresión. Más bien es lo contrario.

    Una vez que la persona total responsabilidad por el acto, descubrirás que perdonarlo es más fácil de lo que pensaste. Y entonces tu relación puede seguir adelante.

    Antes de ir más lejos en esta discusión, vamos a clarificar algo. Asumir la responsabilidad de tus acciones no es lo mismo que explicar tus acciones.

    Los individuos pueden intentar meramente explicar sus acciones. “Lo hice porque…” Este tipo de comportamiento meramente intenta racionalizar su transgresión.

    Eso de hecho puede ser por qué lo hizo, pero eso no justifica el acto ni lo hace correcto. Es mucho mejor, como dicen, aguantarse y admitir el error.

    Es importante en la discusión separar el acto de castigo de las consecuencias del acto (Esto del perdón se pone un poco complicado, así que ¡resiste conmigo!) Puedes perdonar a tu compañero y no buscar castigarlo o herirlo.

    Las consecuencias nunca se van a ir. Pero digamos que has herido a tu compañero y él te ha perdonado.

    Quizás olvidaste un día especial en su vida. Incluso cuando te ha perdonado, puedes de hecho asumir la responsabilidad por tu comportamiento al reparar el daño. ¿Cómo?

    Preparando una cena romántica a la luz de las velas para los dos… sorprendiéndola con sus flores favoritas… invitando a tu pareja a salir en una noche especial.

    Esto puede sonar fácil en el papel, pero reparar el daño requiere de hecho humildad de tu parte. Si llevas a cabo la acción sinceramente, entonces demuestras que has aceptado la responsabilidad.

    Es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Pero también es válido el acto de dejar tu ego de lado.

    (NOTA: Si sientes que tu relación se desmorona, accede aquí y descubre el método #1, paso por paso para salvar tu matrimonio comenzado hoy)

    ¡Pero mi esposo(a) no asume la responsabilidad!

    ¡Ah! Estamos hablando sobre un mundo perfecto, probablemente estarás pensando ahora. No has conocido a mi esposo(a).

    ¿Qué pasa si él o ella no reconoce esa responsabilidad?

    ¿Permito que nuestra relación continúe como si nada estuviera mal?

    Excelente pregunta. Y una que muchas parejas enfrentan a diario. Hablando en líneas generales, cuando esto sucede puedes estar enfrentando una de dos situaciones.

    Puede ser que la intención de tu esposo(a) nunca fue herirte, pero resultaste herido de todas formas.

    En algunos casos las interpretaciones negativas de la transgresión pueden ser tan poderosamente abrumadoras que erigen una barrera permanente para restaurar tu relación.

    Para ponerlo en simple español, no estás creyendo en la posibilidad de que el acto sólo fue un error honesto por parte de tu pareja.

    Pero es posible perdonar y seguir adelante con tu relación sea que estés de acuerdo o no con la naturaleza o severidad de la infracción.

    La persona que comete el acto puede verlo como un pequeño error — lavar una chaqueta costosa en lugar de llevarla a la lavandería por ejemplo y arruinar la prenda de ropa.

    No obstante, uno ha puesto un sesgo tan negativo, que se niega a entender su acción sincera. También se niega a perdonarlo.

    Si es tu chaqueta la que está arruinada, necesitas superar ese sesgo negativo y perdonar. Eso, por supuesto, no significa que no vas a lamentar la pérdida.

    Por supuesto que así será. Pero por el bien de tu matrimonio, es mucho mejor perdonar.

    El segundo tipo de situación con la que te puedes encontrar es más difícil de navegar. Aquí, tu esposo(a) claramente ha cometido una transgresión mucho mayor.

    Se niega a admitir la responsabilidad por ello. Por el futuro de tu relación él o ella debe admitir esta responsabilidad.

    En este caso, tienes una gran decisión que tomar.

    ¿Lo perdonarás de todas formas? ¿Cómo afectará esto el futuro de tu relación? ¿Puedes de hecho tener una relación con esto?

    No dejes que nadie te diga lo contrario. Esta es una decisión difícil y agonizante.

    Una vez que la confianza se rompe

    Perdonar es realmente sólo el punto de inicio para reconstruir una relación sólida — no obstante un primer paso vital. El segundo problema con el que debes lidiar es la confianza.

    Digamos que tu esposo(a) tuvo un amorío. Lo has perdonado y quieres intentar hacer que tu matrimonio funcione. Pero tienes dudas agobiantes.

    ¿Puedes confiar en tu compañero? Puedes, pero hay que admitir que no es fácil. Requerirá de tiempo y esfuerzo. Además, debes tener en cuenta algunos puntos clave durante el proceso de reconstrucción.

    Reconstruir la confianza, toma tiempo. La confianza sólo se restablece a medida que crees que tu esposo(a) realmente está ahí para ti, por así decirlo.

    Y mientras más él o ella esté “ahí” a medida que pase el tiempo, más profundamente crecerá la confianza. Algunos individuos son naturalmente más confiados que otros.

    La cantidad de tiempo que toma alcanzar el nivel de confianza nuevamente depende de la actitud y las personalidades de los compañeros individualmente.

    Si eres tu quien que está intentando ganar de vuelta la confianza, entonces necesitas hacer todo lo que esté en tu poder para mostrar tu sinceridad y dedicación a tu compañero.

    Las buenas noticias es que tienes mucho control sobre la situación, y eso incluye no cometer el mismo error dos veces.

    Las posibilidades de restaurar la confianza son mucho mayores cuando el transgresor — la persona que ha cometido el error — refuerza el hecho de tomar completa responsabilidad por sus acciones.

    Ya hemos hablado sobre la gran importancia que asumir la responsabilidad tiene en todo esto. Tu compañero será capaz de detectar tu sinceridad y tu deseo de continuar en la relación.

    No coloques el error sobre la cabeza de tu pareja

    En el libro de Nathanial Hawthorne, “La Letra Escarlata”, una joven mujer que ha cometido adulterio debe llevar una “A” escarlata en todas sus ropas. Este es su castigo.

    Esto le recuerda a la comunidad, así como a ella, sobre sus transgresiones. Con tal guardarropas, es difícil olvidar el acto, por lo que el acto de perdón se vuelve más difícil aún.

    En muchos matrimonios, uno le hace al otro vestir su error. Por supuesto, no literalmente pero de manera figurada. ¿Cómo? Al mencionar el tema cada vez que discuten.

    Es difícil sanarse si el tema del amorío o cualquier otra transgresión se arroja en la cara cada vez que hay una pelea.

    Siempre recuerda que la confianza es una elección que hacemos. Tomas una decisión consciente luego de una traición al confiar en tu esposo(a).

    En efecto, estás dando un salto de fe. La verdad del asunto es que esa confianza — en cualquier relación — es una decisión.

    Receta para un matrimonio saludable: Una dosis diaria de perdón

    El perdón debe ser una parte diaria de tu relación. En una unión tan íntima como un matrimonio, las infracciones están destinadas a ocurrir de forma regular — si no diariamente.

    La vida pasa, los ánimos estallan, y se cometen errores cuando haces lo mejor posible a lo largo del día.

    Las parejas que, en cambio, crean un clima de confianza en un extenso período de tiempo son aquellas que están dispuestas a perdonarse uno al otro.

    A veces es una decisión consciente. Otras veces, el perdón sólo fluye naturalmente en el momento.

    Esta charla sobre el perdón es genial, pero…

    Seamos realistas. Algunas veces todos necesitamos un poco de ayuda para perdonar.

    Simplemente no agitas una varita mágica sobre tu esposo(a), dices las palabras mágicas, Abracadabra, y sientes el perdón instantáneamente.
    Pero hay pasos que puedes tomar para guiarte en el camino del perdón.

    Más abajo hay una serie de pasos que podrías intentar con el fin de alcanzar este estado. No esperes superar todos estos pasos en una sesión de 20 minutos.

    Como podrás descubrir tienes que retroceder a medida que avanzas a través de estos pasos. Tómate tu tiempo. Este proceso es así de importante.

    El primer paso involucra destinar un momento específico para discutir el problema. Escoge una hora en la que no serán distraídos. Prepárate para hablar abierta y honestamente sobre esto.

    Crea una agenda

    Necesitarás establecer una agenda para tu discusión. Lo más importante de este asunto es identificar claramente el problema.

    Ambos necesitan estar de acuerdo en que están listos para discutirlo — y para discutirlo en este momento.

    Si no es así, es mejor esperar a hablar sobre el problema en otro momento.

    En el tercer paso de este proceso, necesitas examinar el dolor y las preocupaciones en relación al problema. Esto involucra una discusión abierta de reconocimiento sobre lo que ocurrió exactamente.

    No continúes a este paso a menos que estés dispuesto no sólo a escuchar el punto de vista de tu compañero, sino que también a respetarlo.

    Recuerda que estás haciendo un trabajo importante.

    Estás estableciendo las bases del perdón. Una discusión de reconocimiento ayuda tremendamente a reunir a las parejas luego de una situación dolorosa.

    Después de esto, quien ofende pide perdón. No sólo es la acción correcta y apropiada a tomar en este momento, sino también es muy sanadora.

    Además de pedir perdón, disculparse al mismo tiempo (sinceramente, por supuesto) es un paso poderoso a tomar.

    Estas dos acciones son grandes pasos hacia tomar responsabilidad por cómo has herido a tu esposo(a).

    Si todo sale bien, a la persona se le otorga el perdón. Para transgresiones pequeñas, este paso puede no ser necesario. Pero es esencial para acciones grandes y significativas.

    Hacer el intento explícito — diciéndolo en voz alta — y hablarle a la persona es de suma importancia. Esto los ayuda a ambos a dejar el pasado atrás.

    Al declarar tu perdón en voz alta, ¡también estás diciendo implícitamente que no caerás en peleas nuevamente!

    Este paso de compromiso es realmente sólo el comienzo del proceso.

    Tomará tiempo para que el dolor desaparezca. Pero el punto importante aquí es que estás trabajando hacia restaurar tu relación.

    Si la naturaleza del error puede verse como parte de un patrón de conducta, entonces la persona necesita trabajar en cambiar dicho patrón.

    Esto es algo que ambos deberán decidir juntos.

    Además, la persona que es responsable de la ofensa puede querer hacer reparaciones a través de un accionar positivo – regalar flores, una noche de salida, o una comida romántica especial.

    Pero para que esto funcione, la persona que está enmendando debe hacerlo con la actitud adecuada.

    No haces este ofrecimiento de paz porque le debas algo a tu compañero. Haces reparaciones como un gesto de buena voluntad.

    A medida que avanzas a través de estos pasos recuerda que todo esto toma tiempo. Los pasos que hemos revisado te ayudarán a seguir adelante en la restauración de tu relación.

    Pero no son palabras finales en el proceso. Cada persona se sana a su propia manera y dentro de un período de tiempo propio.

    Los pasos presentados no garantizan una restauración de tu relación, sino que te entregan el marco necesario dentro del cual puedes trabajar

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    Secreto #6 – Cambia Tu Visión, Cambia Tu Matrimonio

    Cambia tu percepcion camboa tu matrimonio

    Este secreto también puede describirse como “esperar lo mejor.” Y eso es exactamente lo que se te pide hacer. Espera la mejor relación posible que eres capaz de imaginar.

    Solo te sugiero que veas a tu esposo(a), a rasgos generales, como una persona cariñosa y verás que este cambio de percepción mejorará la relación en pareja.

    E incluso podríass ensayar mentalmente cómo te gustaría que fuera un día perfecto entre ustedes dos.

    Lo que quiero transmitir es que: Altas expectativas crean un matrimonio satisfactorio.

    Tal vez esto pueda parecerte un tanto inutil…

    No obstante, estudios recientes demuestran que aquellos individuos que tienen altas expectativas en su matrimonio, con frecuencia, gozan de relaciones más afectivas y agradables.

    Nunca es demasiado tarde para cambiar la visión que tienes sobre tu matrimonio. Cambia la forma en la que percibes y tu matrimonio y tu matrimonio cambiará.

    Y si en el pasado has dejado que la negatividad consumiera tu matrimonio, ahora sé tú quien cambie el rumbo hacia aguas más limpias.

    Presta atención a los problemas de tu matrimonio y cambia la dirección antes de que las cosas se descarrilen.

    He aquí algunas preguntas que debes prestar atención las cuales señalan un algún problema en la relación:

    ¿Has estado actuando de mal humor en los últimos días?

    ¿Te has estado sintiendo emocionalmente indiferente a tu esposo(a)?

    ¿Has descubierto que deseas estar con alguien más?

    ¿Has estado experimentado soledad?

    ¿Has estado enfada(o)? ¿Por qué razón?

    ¿Sientes que has perdido la comunicación con tu esposo(a)?

    ¿Has descubierto tensión entre ustedes?

    ¿Piensas que tu esposo(a) no está disponible emocionalmente para ti?

    Puedes salvar tu matrimonio aun si solo tu lo intentas

    Es una pregunta natural: ¿Puedo salvar mi matrimonio si solo yo lo intento? Y la respuesta es sí.

    Aun puedes cambiar tu matrimonio, aun si la ayuda de tu pareja. Y pues comenzar visualizando a tu marido/mujer como la buena persona que solía y puede ser.

    Y aunque parezca tonta la idea, esta técnica ha venido siendo utilizada en diversas aplicaciones desde tiempos inmemorables con resultados increíbles.

    Resulta que cuando ves en tu mente una relación feliz, una y otra vez, lo que haces es programar tu mente subconsciente para que tu imagen mental se vuelva tu nueva realidad.

    La mente no distingue entre lo vivido y lo imaginado. Si puedes imaginar con fuerza algo, tu cuerpo lo experimenta como si estuviera pasando realmente.

    Y es ahí donde reside el poder de la técnica. Eventualmente, notaras que atraes más y más situaciones y eventos que estarán acorde con tu deseo (Una mejor relación)

    Y aunque luzca fácil, lo difícil viene de mantener estos pensamientos positivos de manera constante, sobre todo si uno está todo el tiempo esperando que pase lo peor.

    Ahora, toma esta técnica un paso más allá. Luego de haber visto estas películas optimistas en tu mente, inicia acciones que promuevan tu deseo.

    (NOTA: Si sientes que tu relación se desmorona, accede aquí y descubre el método #1, paso por paso para salvar tu matrimonio comenzado hoy)

    Actúa como sí…

    Ahora, actúa como si tu esposo(a) fuera la persona agradable y amorosa que ves en tus visualizaciones.

    No importa si aun no lo es. Se gentil con él(ella), prepárale una comida especial, dedícale una sorpresa. Cualquier paso por pequeño que sea funcionará.

    Con el tiempo verás que al cambiar tu forma de ver y de hacer las cosas, tu pareja también reacciona de forma diferente.

    ¡Acciones diferentes llevan a resultados diferentes!

    Y ver y hacer las cosas de forma diferente, es sumamente importante a la hora de restaurar tu matrimonio.

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    Secreto #7 – Romance y una Vida Sexual Saludable

    Romance y sensualidad

    Uno de los mayores problemas que desafía a los matrimonios hoy día, es la creciente disminución del interés en el sexo.

    Las parejas casadas en Estados Unidos, por ejemplo, son menos sexualmente activas comparadas a aquellas parejas en otros países occidentales.

    El problema sólo empeora con la edad.

    Aquellos casados en sus 30 reportan que hacen el amor aproximadamente dos veces a la semana.

    Esto se reduce a sólo una vez por semana para compañeros que están en los 40. Por supuesto, puedes utilizar cualquier número de factores para explicar esta disminución.

    Hablando en términos generales, en cambio, la investigación indica tres razones para este fenómeno:

    1. Falla de los compañeros en distinguir entre sensualidad y sexualidad.
    2. La inhabilidad de la pareja para hacer de este aspecto sensual-sexual una prioridad.
    3. Permitir que el romance muera.

    Piensa sobre la siguiente pregunta antes de responder. ¿Conoces la diferencia entre el deleite sensual y sexual?

    Si se te hace difícil ponerlo en palabras, quizás las diferencias no están bien establecidas en tu mente.

    Y no te avergüences de decir que realmente no sabes. Muchos individuos están realmente perdidos en esta área.

    ¿Cuáles son los primeros pensamientos que vienen a tu mente cuando escuchas la palabra sexualidad?

    Para la mayoría de las personas, ellas incluyen encuentro sexual, orgasmos y todas esas acciones altamente placenteras que ocurren ambas antes y después del momento del clímax.

    Ahora, considera tus primeros pensamientos cuando oyes la palabra sensual. Esto puede ser un poco más difícil para muchos.

    ¿Evocaste imágenes de tocar gentilmente, la fragancia que has asociado con tu esposo(a), la sensación del roce de la barba de tu compañero, el placer de caminar a lo largo de una playa de la mano?

    ¿Tal vez es recordar los sentimientos que acompañan el obtener un masaje suave y cariñoso con aceites esenciales?

    Como puedes ver en estas breves descripciones, la sensualidad no está necesariamente asociada con la acción de hacer el amor. Aun, los sentimientos sensuales algunas veces llevan a acciones sexuales.

    La sensualidad lleva su recompensa y placeres en sí misma.

    La sensualidad puede ser casi cualquier recuerdo que te entregue excitación sensual y placer.

    En otras palabras, ¡es tan individual como lo eres tú!

    Al principio de la mayoría de las relaciones, las parejas saben como tocarse instintivamente de forma frecuente.

    Toman la mano del otro rápidamente; se abrazan, se besan y se entregan el uno al otro todo tipo de toques sensuales.

    También hablan afectuosamente el uno al otro, se acurrucan, e incluso se entregan masajes no sexuales.

    A medida que la relación continúa, muy a menudo esas parejas tienden a ignorar el aspecto sensual y saltan directo al sexual.

    La investigación ahora revela que incluso cuando la charla sensual y romántica no lleva a una inmediata relación sexual, eventualmente contribuye a una conexión sexual más fuerte a largo plazo.

    La cuestión principal: El romance

    La investigación en relaciones revela que cada matrimonio necesita tener una mezcla de ambos, actividades sensuales y sexuales.

    Y eso nos lleva al concepto de romance. Pregunta a cuatro parejas que definan qué significa romance para ellos y recibirás cuatro definiciones separadas.

    Ser romántico es, de hecho, un estado que cada pareja desarrolla especialmente para sí mismos.

    No hay una fórmula dorada que puedas seguir, pero, hay algunos aspectos comunes.

    El primer y mejor enfoque es sólo ser considerado. Suena muy simplista ahora, ¿verdad? Pero funciona.

    Piensa en las necesidades de tu esposo(a), sus deseos y sueños.

    Debes estar dispuesto a ayudarlo o ayudarla a cumplirlos. Y no estamos hablando necesariamente sobre necesidades sexuales.

    Digamos, por ejemplo, que es el trabajo de tu esposo en la casa sacar la basura, pero él ha estado trabajando hasta tarde.

    Está bajo una gran presión en el trabajo para terminar un proyecto en un corto límite de tiempo.

    En lugar de esperar que él o ella lo haga o fastidiarlo porque no lo está haciendo, ¿por qué no la sacas tú?

    Eso le da cierto respiro cuando llega a casa. Y también alivia un detalle del que se tiene que preocupar.

    Por supuesto, hay otras veces que el romance puede incluir una salida sorpresa por el fin de semana sin los niños o alguna otra encantadora sorpresa.

    Pero aquí lo principal es ser considerado con cuáles son las necesidades actuales del compañero y cómo puedes hacerle la vida un poco más fácil y más agradable.

    Pronto descubrirás que tu matrimonio tiene su propia definición especial de romance.

    Pero, sé paciente. No esperes que esto comience a encajar inmediatamente.

    Algunas veces requiere un poco de comunicación. Esto asegura que ambos sepan qué está sucediendo actualmente durante estos momentos a menudo sutiles.

    ¿Qué tiene que ver esto con el amor?

    Caer en el desamor es probablemente una de las razones más comunes del divorcio.

    Entonces, ¿qué hace que el amor tenga algo que ver con tu relación? Parece una pregunta evidente.

    Porque tiene todo que ver con ello. Y todo lo que hemos hablado en este capítulo contribuye a una definición básica de amor.

    Robert Steinberg, de la Universidad de Yale, describe el amor utilizando un enfoque de tipo receta: una parte de intimidad, diversión y amistad; una parte de pasión y romance, y una parte de compromiso.

    Piensa en eso antes de “culpar” al desamor como la razón por la cual estás considerando el divorcio.

    No, no te puedes forzar a enamorarte de nuevo, pero puedes ser capaz de mejorar ciertos aspectos de tu relación para contribuir a reavivar el amor.

    Factores que contribuyen a pobres relaciones sensuales y sexuales

    Ya hemos tocado parte del problema de muchas parejas. Ellos evitan el lado sensual de su relación y van directo a los aspectos sexuales después de varios años juntos.

    Eso significa que el tema del sexo se vuelve dominado por el rendimiento mas que por el disfrute y los sentimientos.

    Cuando esto sucede, muchos individuos dicen que se sienten distantes al hacer el amor.

    Esto, de acuerdo a expertos en matrimonio, puede llevar a aburrimiento sexual, seguido de cerca por un montón de quejas basadas en el rendimiento.

    Piensa en la antigua canción pop de 1970s, “Piña Colada.”

    Está bien, no era una pieza de música genial. Sin embargo es una maravillosa ilustración de la diferencia entre sensual y sexual. Más específicamente, habla sobre aburrimiento.

    Dice…

    «Estaba cansado de mi mujer, habíamos estado juntos tanto tiempo… mi señora y yo habíamos caído en la misma vieja y aburrida rutina»

    La historia es que el tipo buscó en los avisos de periódicos y encontró a alguien que no buscaba mucho por placer sexual, sino que por el lado sensual de la relación.

    Cuando descubrió que el aviso había sido colocado por su esposa, la canción continuó:

    «Nunca supe…” «Que te gustaban las Piña Coladas, y quedar atrapada en la lluvia. Y la sensación del océano, y el sabor de la champaña. Si te gusta hacer el amor a medianoche, en las dunas del cabo. Eres el amor por el que he buscado, ven conmigo, y escapemos.»

    Para muchas parejas al borde del divorcio el problema es, hablando figuradamente, que no pueden sentir el océano o el sabor de la champaña.

    La atención dirigida en el rendimiento sexual de hecho interfiere con la excitación. La concentración en el rendimiento le impide a los individuos el disfrutar realmente las sensaciones de placer del momento así como también el placer derivado de compartir esos sentimientos.

    Los conflictos pueden bloquear el romance

    Los conflictos entre ambos pueden también ser un impedimento para el romance. Después de todo, ¿quién quiere tener una relación íntima con alguien con quien estás discutiendo?

    La tensión, obviamente, no es compatible con hacer el amor.

    Y eso es triste. Hacer el amor — incluso tocarse sensualmente — puede ser una de las maneras fundamentales de conectar con tu compañero.

    Justo como sugerimos que los conflictos no deberían deslizarse en sus conversaciones amistosas, los conflictos deberían quedarse también fuera del dormitorio.

    Sí, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Pero con cooperación y esfuerzo, no es imposible. «Pero es que no estoy Interesado»

    Esta frase se está volviendo común entre muchos compañeros casados. ¿Esto te describe? Sorprendentemente, los problemas sexuales están aumentando – con ambos, hombres y mujeres.

    43 por ciento de las mujeres y un 31 por ciento de los hombres han reportado algún tipo de problema sexual, de acuerdo a la investigación llevada a cabo por Edward Laumann en la Universidad de Chicago.

    Curiosamente, sólo el 5 por ciento de los hombres reportaron sus problemas como bajo deseo sexual. Un total del 22 por ciento de las mujeres dijo que este era un problema.

    Otro 14 por ciento de las mujeres explicó que tenían deseo, pero que les resultaba difícil ser sexualmente excitadas.

    La investigación muestra que una variedad de razones pueden ser la raíz de la causa de la pérdida de deseo. Éstas incluyen (pero no se limitan a):

    • Depresión
    • Fatiga
    • Uso excesivo de alcohol
    • Problemas para dormir
    • Enfermedades crónicas
    • Estrés
    • Aburrimiento
    • Problemas hormonales

    Si lo notas, muchos de los elementos tienen que ver con tus niveles generales de salud y energía. Y eso realmente no es sorprendente.

    Cuando estás estresado, cansado, sintiéndote exhausto o sólo enfermo, es difícil estar interesado en sexo. Por supuesto, realmente no hay necesidad de recordarte que no necesariamente tiene que ser así.

    De hecho, en el largo plazo, sentirte cerca de tu esposo(a) debería ser — y puede ser — una increíble fuente de fuerza emocional y psicológica.

    Esta fuerza puede mantener el resto de tu vida funcionando sin problemas. No subestimes el rol que el sexo juega en mantener una relación saludable.

    Tu primer paso para restaurar el deseo sexual es revisar cualquier potencial causa física. No te asustes al decir a tu médico la razón de la visita.

    Una vez que puedes descartar las razones físicas como la causa de tu desinterés, entonces ambos deben buscar juntos para descubrir las posibles causas.

    Me conoces tan bien…

    Ese puede ser el caso entre tu esposo(a) y tu: pueden, de hecho, conocerse el uno al otro muy bien.

    De hecho, pueden conocerse el uno al otro tan bien, que pueden leer los pensamientos del otro algunas veces, sólo no asumen, sin embargo, que esta “telepatía” se puede extender al dormitorio.

    Y lo que sea que hagan, no asumas que lo que le gusta a tu esposo(a) es lo que te gusta a ti cuando se trata de sensualidad y sexualidad.

    No sientas miedo de discutir tus preferencias. Pregunta qué le da a él o a ella más placer. Y prepárate para hablar sobre lo que funciona para ti.

    La investigación muestra que las parejas que disfrutan de mejores relaciones sexuales han desarrollado sus propios métodos para decirle al otro lo que les gusta.

    Y esto incluye ambas la comunicación verbal y no verbal.

    Otro consejo que los terapeutas de pareja entregan: es crear tiempo para experiencias sensuales que no necesariamente lleven al sexo.

    No tienes nada que perder

    Quizás no hay otro aspecto en tu matrimonio que se sienta tan vulnerable como tus relaciones sexuales.

    Incluso las parejas que han estado casadas durante años se sienten cautelosos y nerviosos al tomar riesgos emocionales al hablar de sus preferencias sexuales.

    Pero hacerlo es un primer paso esencial hacia crear una mejor unión — y con “mejor unión” no sólo me refiero en el dormitorio. Esto fortalece tu matrimonio completo.

    Al explorar no sólo el lado sexual de su relación, sino también el aspecto sensual, estás creando un ambiente que puede mantener tu matrimonio unidos por los años venideros.

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    Conclusión

    Los siete secretos para salvar tu matrimonio presentados aquí te entregan amplias directrices para girar hacia una relación más estable, más feliz y más saludable.

    Si te hallas en desacuerdo con tu compañero o esposo(a) a menudo, entonces te debes a ti mismo — y a tu compañero — el hacer todo lo que esté a tu alcance antes de decidir que no vale la pena salvar la unión.

    Poner estos secretos en acción no va a ser fácil. Pero el esfuerzo que pongas en estos pasos bien valdrá la pena.

    Sea lo que sea que hagas, no intentes apurarte. Tómate tu tiempo. Tu unión con tu esposo(a) es demasiado importante para sólo echarla a un lado a la primera señal de problemas.

    Definitivamente vale la pena luchar por salvar tu matrimonio.

    ¿Ya has utilizado alguno de estos consejos? Cuanta tu experiencia en la caja de comentarios de abajo

    (NOTA: Si sientes que tu relación se desmorona, accede aquí y descubre el método #1, paso por paso para salvar tu matrimonio paso a paso comenzado hoy)